Carrera Medio Maratón Asics de Madrid

Este próximo domingo llega la Media Maratón de Madrid.

Comienza a las 9:00 de la mañana. La salida es desde la Plaza de Cibeles.

Es mi debút en la distancia de los 21,096 km.

Este es el recorrido de la carrera

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Los 9 primeros kms son de subida constante hasta llegar a Plaza de Castilla. Luego, otros 9 kms de descenso continuado. 1 km de cuesta del Angel Caído y 1 km de cuesta hasta entrar en el Retiro. El último km es llano hasta la Meta.

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Espero tener un buen estreno en la distancia y conseguir el objetivo marcado: ser sub-2 horas (con 1:59:59 sería suficiente :):))

Para conseguirlo, hay que mantener un ritmo en carrera de 5:43 min/km

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Ya solo queda disfrutar de la carrera el domingo.

Por cierto, la noche anterior es el cambio de hora de verano: a las 2:00 serán las 3:00.

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Los Sudores de la Muerte

Hace muchos años, me enfrenté la primera vez en mi vida a los temidos “Sudores de la Muerte”.

Nunca antes había experimentado esa sensación, que yo recuerde, pero esa primera vez, como de muchas otras cosas, se te queda grabada a fuego. Os cuento…

Corría el año 2002 y era una noche de sábado (esos pequeños detalles que recuerdas siempre). Estabamos unos amig@s y yo en un bar de copas, con pachanga de fondo, bastante aburridos, y decidimos ir a un bar algo más heavy, un sitio con buena música rock y heavy, futbolín y cerveza fría. Pusimos rumbo al TALISMAN.

Al entrar, buena música y partidas al futbolo (ir con un crack del futbolín, siempre daba ventaja al enfrentarte a melenudos y tipos duros…) Cerveza y un rato de risas y pasarlo bien.

Cerca de la 1:30 de la madrugada, la chica que venía con nosotros se tenía que marchar a casa y decidimos, los 3 chicos que íbamos, acompañarla a casa (por aquella época, solíamos acompañar a las amigas a su casa, porque eran noches raras por el barrio…)

Salimos del bar y de camino a su casa, algo no empezó a funcionar bien. Se activaron las alarmas. Algo en el ambiente, algo extraño, una sensación nunca antes experimentada… comenzaron “Los Sudores de la Muerte”.

Mientras que mis 2 amigos dejaban en el portal a nuestra amiga, yo, desde lejos, les decía adiós. Ellos, se echaron unas risas en plan: “¿que te pasa, rey, llegas tarde a casa?” (esos son los amigos). Con un gesto de mano y un silencio, empecé a andar… rápido, lento, rápido, lento, rápido, lento… así, a un ritmo constante.

La distancia desde el punto en el que estábamos y casa de mis padres era (y es) de 1,2kms.

Notaba como me encontraba mal, como empezaba a bajarme la temperatura y un sudor frio corría por mí frente. A lo lejos, detrás de mí, oía a mis amigos diciéndome: “no corras, que no es bueno”. Es cierto, en esas circunstancias, correr no es bueno, pero pararte o andar, tampoco lo es… toda una encrucijada

Seguía avanzando por la calle, en una carrera contra el reloj y contra mi mismo. Notaba como me iba descomponiendo poco a poco por dentro y que, ni un misero gas podría salir de mí sin liarla parda…

El perfil de la ruta de 1,2 kms desde la casa de mi amiga hasta casa de mi padre, es en ligera pendiente, siempre hacía arriba, teniendo un punto de cota máxima en la calle Nueva. Esa cuesta, en mi estado, parecía la rampa del Retiro del Ángel Caído… no podía más y aún estaba a 5 minutos de casa de mis padres ¡¡¡HORROR!!!

Apreté los dientes y lo que no eran los dientes, y lance mi último esfuerzo a subir la cuesta. Ahora tocaba cuesta abajo y ya los sudores eran insoportables, los dolores en la tripa habían llegado a su cuota más alta y todavía me quedaba la cuesta abajo hacía el portal.

Conseguí bajar la cuesta tirando de piernas, porque rápido no podía avanzar, notando como me tiraba todo el cuerpo por el esfuerzo sobre-humano que estaba haciendo.

Llegué al portal de casa de mis padres y ¡¡las llaves se me cayeron al suelo!! Vaya momento para no estar hábil pero no aguantaba más… Avancé por el pasillo del portal (un portal enorme, con un pasillo infinito…) hasta llegar a las escaleras, por suerte, es un 1º piso y solo tenía 2 tramos de escalera que se me hicieron como la subida al Arco de Triunfo de París… eternas!!! Mi único pensamiento: “que no esté echada la llave, que no esté echada la llave”… efectivamente, la puerta tenía las 4 vueltas echadas… mi cuerpo no aguantaba más…

Al entrar en casa, las puertas del salón y del pasillo cerrado (aquello parecía una gyncana más que una casa)… me iba quitando el abrigo y preparando los pantalones llegando al baño… la puerta cerrada. La consigo abrir, levantar la tapa del water y …

Solo puedo describir lo que allí paso como un relato de HP Lovercraft: El Horror de Dunwich

Pasados unos minutos de aquello, oí a mis amigos por la ventana del baño. Logré recomponerme de aquello y bajar para contarles la experiencia y, que se partieran de la risa, eso son los amigos.

Después de aquel día, he vuelto a tener un par de ocasiones más esos sudores de la muerte (hoy, durante el entrenamiento de esta mañana) , pero nunca como aquel día de 2002, que aún recuerdo con tanto detalle.

Recordad, que los “Sudores de la Muerte” no entienden ni de sexos, ni de clases sociales, ni de tipos de corredores… puedes sentirlo en cualquier momento y en cualquier lugar.